Todos los que estamos vivos, conectados entre sí por invisibles cadenas de causa-efecto que se entretejen en densas telarañas de las cuales nadie puede escapar. Tensionar un solo punto de ella, es tensionar la totalidad de la vida existente.
Si NO sientes tu conexión con todo lo viviente, es tan sólo por insensibilidad, la que se puede comparar a miopía, ceguera y sordera.
La empatía y la simpatía son los órganos sensoriales de los seres sintientes. Hace poco leí que en Nueva Zelandia habían aprobado una ley que reconocía esta cualidad a todos los seres vivos. Ese es un gran primer paso, pero sólo un primer paso.
Ese reconocimiento, que las tradiciones espirituales han sostenido por milenios, debe ser ahora mundial o perderemos grandes porciones de VIDA, con lo cual, la nuestra será tan sólo un muñón, una expresión atrofiada de lo que alguna vez fue Grande y Bello.
Tú eres parte de la telaraña, pero tu decisión te integra en uno de los dos bandos: los cortadores o los anudadores.
Al matar y maltratar, estás cortando la telaraña.
Al Salvar y Amar, está anudando la telaraña.
Sólo en tú está La Decisión.

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