Yo fuí cazador durante al menos quince años. A lo largo de mi vida, y después de vivir un accidente que me ocasionó un considerable riesgo de perder mi vida, habiendo padecido entre otras patologias una "SEPTISEMIA" con infección severa en la zona del tercio medial del miembro inferior izquierdo, sufrí siete intervenciones quirurgicas además de otras patologías derivadas de aquel desafortunado accidente. Estuve lógicamente al menos en cuatro ocasiones ingresado en una clinica de Las Palmas. Pasé muchas noches sin dormir, temía por mi vida cada vez que recaía en el proceso infeccioso, y el Doctor que llevaba mi caso después de enviar numerosas veces cultivos para su examen me decía siempre que los resultados eran negativos, con lo cual no se sabía el motivo por el que repetidas veces se manifestaba la infección. En ese largo periodo y después de muchas noches de insomnio, incertidumbre etc, pasaron por mi mente muchisimas preguntas que analizaban de una u otra manera no solo mi infancia, sino periodos de la adolescencia, juventud etc. Entre tantas preguntas me cuestioné el tema de mi afición a la caza, y aquello me hacía recordar determinadas imágenes grabadas para siempre en lo mas profundo de mi mente. En ellas veía logicamente el sufrimiento que en algunas ocasiones padecían los animales a los cuales yo les disparaba. Aquellos pensamientos fueron los que me hicieron reflexionar sobre si valía la pena cazar o no cazar, y yo particularmente he llegado a la conclusión que no solo los humanos tenemos derecho a la vida, sino que los animales que habitan en el planeta gozan del mismo derecho. Por ello además de expresar mi arrepentimiento por haber sacrificado determinados animales he llegado a la conclusión que existen muchísimas otras alternativas para practicar deporte o actividades de entretenimiento sin tener que matar a ningún animalito que tiene el mismo derecho a la vida que tengo yo.

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