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Carta de los Tareferos de Montecarlo:
Somos tareferos de Misiones, somos los que cosechamos la hoja verde que después se convierte en la yerba que ustedes están tomando hoy como mate o tereré, amargo, con azúcar o con yuyitos, según vengan del norte, centro o sur del país. Mientras nosotros estamos hoy acá, en Misiones un grupo de hombres y mujeres está en huelga de hambre desde el lunes. Pero esto no es de ahora, nos cansamos de morir de hambre de a poco por eso decidimos que era tiempo de que nos vean y nos escuchen. Por eso salimos a las rutas y las cortamos, fuimos a la ciudad y ocupamos las avenidas, caminamos kilómetros y kilómetros denunciando igual que los chicos que “el hambre es un crimen”. Y cuando nos reprimieron metiendo preso y procesando a la gente que se solidarizó con nosotros decidimos que era tiempo de luchar más fuerte, porque nuestra lucha es justa. La vida y el trabajo del tarefero es difícil, sacrificada, trabajamos a la intemperie, trasladándonos kilómetros y kilómetros amontonados en camiones inseguros, con sol, lluvia, frío. La gran mayoría estamos en negro, cobrando una miseria. Muchas veces tenemos que llevar a nuestros hijos a tarefear con nosotros, cosechar sería eso. Tienen que dejar la escuela para ayudarnos a juntar un poco más de hoja verde porque nunca alcaza. Al tarefero nunca le alcanza, nunca le llega la ganancia de este negocio, y siempre fue así. Pero a veces es peor, peor cuando nos acusan de delincuentes, de que somos cómplices de nuestros patrones para estafar a organismos como la ANSES. Porque ahora dicen que usamos a nuestros hijos para cobrar las asignaciones familiares sin haber trabajado. Nosotros no somos delincuentes ni cómplices, somos victimas de los patrones pero también del Estado que no controla a las empresas, a los contratistas y tampoco se molesta en controlar las condiciones en las que nos tienen trabajando. También somos victimas de un sindicato al que nunca le importó nuestra explotación. Pero es tiempo de que digamos basta. Por eso nos estamos organizando y estamos creando otro sindicato, el Sindicato de Tareferos, Trabajadores Transitorios y Desocupados, porque aprendimos que solos, aislados, desorganizados y hambreados nunca vamos a poder cambiar esta historia. Y aprovechamos este encuentro, el de la Constituyente Social, donde miles vamos a compartir muchos mates durante estos días para decir una vez más que “el placer de tomar mate no puede seguir descansando sobre la esclavitud de miles y miles de tareferos”.