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Cuando un gobierno en mayoría, que gobierna por decreto, se convierte en una dictadura

Una cosa es gobernar con mayoría absoluta y otra muy diferente es
gobernar esa mayoría absoluta a golpe de decreto. Y esto es precisamente lo
que estamos viendo. Una perversión de la
democracia en la que la mitad más uno de los diputados o de los concejales (que
no de la ciudadanía) están haciendo
valer su condición mayoritaria para cambiar las reglas del juego.  

Se está gobernando por decreto e
imponiendo la mayoría simple para hacer cambios de calado. En otros tiempos se imponía el consenso, el diálogo; hoy se impone la
mayoría de unos pocos. Una Constitución levantada por el consenso y
modificada por una mayoría simple. 

La democracia no se puede limitar al ejercicio del derecho del voto
cada cuatro años. Nos podemos encontrar como es el caso, con mayorías
simples que imponen y gobiernan con la excusa de que les ha votado una mayoría
de la ciudadanía.

Frente a esta situación, que hace
del Parlament o el pleno municipal un simple trámite, es necesario cambiar su
funcionamiento. 

Es necesario recuperar
las mayorías cualificadas para determinados asuntos con el fin, primero, de
promover un diálogo y una negociación de los partidos a favor de los intereses
de toda la ciudadanía y; segundo, evitar que cada cambio de gobierno suponga un
cambio en las reglas del juego. 

El problema es que los políticos
deberían poner por encima de sus ideologías el interés común y el interés público en lugar del mantenimiento de
su estatus y su forma de vida (el homo politicus). 

Y dicho esto, no todos los políticos son iguales, ni
todos los partidos políticos, ni  toda la
derecha es facha ni toda la izquierda es roja o comunista. Hay necesidades
que superan los colores, las ideologías y sólo se trata de dejar la palabrería
y el insulto para poder pactar. Pero, claro, para ello, hay que dejar de lado los lobbies de poder que
están detrás de cada partido y que les hacen esclavos de sus acciones. 

Afrontamos, como sociedad, uno de los retos más importantes sino
el más importante tras la superación de la dictadura y no podemos caer en la dictadura de la mayoría. Necesitamos la
democracia del consenso, de la negociación, de las mayorías cualificadas porque
al final lo único que nos debe mover es
el interés público, el interés de todos y cada uno de los ciudadanos y
ciudadanas a los que se deben los políticos independientemente de su color
político. 

Ha llegado el momento de cambiar
las reglas del juego de la política, de los políticos/as antes de que ellos
sigan cambiando las reglas de toda la sociedad. Así, entre otras cosas es necesario: 

 1)  Que
los políticos/as demuestren una trayectoria laboral y profesional en la vida
privada acorde al cargo que van a desarrollar en el cargo público. 

 2)  Que
en el ecuador de la legislatura, el gobierno de turno se someta a una cuestión
de confianza de los ciudadanos/as y que si no reciben el respaldo, se convoquen
elecciones. 

 3)  Que
cualquier cambio de normativa que vaya afectar a los ciudadanos/as requiera el
apoyo de una tercera parte de los diputados/as. 

 4)  Que
todos los gastos de las administraciones sean públicos y de acceso universal. 

 5)  Que
no se cobren dietas (va en el sueldo) y que si les toca trabajar por la tarde
que se vayan a su casa a comer y vuelvan a trabajar como cualquier hijo de
vecino. Y si quieren comer fuera, que lo hagan pero que no lo paguemos todos
los ciudadanos/as. 

 6)  Que
se acaben todo tipo de privilegios por el hecho de haber sido político/a.

 7)  Listas
abiertas en las que poder votar a una persona por su trayectoria,
independientemente de su afiliación política. 

 Y, dejo la lista abierta para ir
completándola con vuestras aportaciones y comentarios…

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